Hay esmaltes que en el bote resultan espectaculares pero aplicados sobre la uña pierden la mayor parte de su encanto y otros que cobran vida cuando se utilizan. Este es el caso del esmalte que hoy os presento, el nº 262 Cooper King perteneciente a la colección Fashion Studio Changing Metal Effect de Astor de la cual os he hablado recientemente.
No lo voy a describir con palabras ya que las imágenes hablan por sí mismas. Al contrario que sucede con los holográficos -que necesitan mucha luz para alcanzar su máximo esplendor- para que los esmaltes duochrome o tornasolados desplieguen su abanico de tonalidades hay que jugar con poca luz y variar la incidencia de la misma. Si no escatimas en disparos, tras una cuidada selección puedes obtener fotografías como las que hoy os presento en las que, en algunas, se pueden distinguir hasta cuatro tonos diferentes: morado, rojo teja, oro y verde.
Las cuatro primeras fotos están tomadas en interior con luz natural. La siguiente es exterior con luz indirecta, donde ya comienzan a dominar los tonos verdes. Y aunque parezca otro esmalte totalmente diferente, en la última -con sol directo- el Cooper King se transforma en un precioso color verde aceituna. Lo dicho: la octava maravilla.
Gracias por leerme y hasta pronto.